

En colchones de espuma, la clave está en ajustar la densidad al gusto de cada persona: si se busca un tacto más firme y estable conviene optar por densidades más altas; si se prefiere una acogida más suave, las densidades más bajas pueden encajar mejor.
Y, para quienes quieran un extra de adaptabilidad, una capa superior de viscoelástica es una buena opción.







