La clave para que quede como un Cubo de Rubik “de verdad” es que el cubo sea un poco grande y cubra el torso del niño.
Medida orientativa para un niño de 5–7 años: un cubo de 40–50 cm de alto/ancho/profundidad suele funcionar.
Truco: presente la caja al niño y compruebe que, aunque quede por debajo de la cintura, no le impide moverse con total comodidad.
Marque en la parte superior un hueco centrado para la cabeza.
A continuación, marque dos huecos laterales para los brazos, a la altura de los hombros.
Recorte con cúter con cuidado y, seguidamente, refuerce el interior alrededor de los recortes con cinta, para evitar que el cartón se raje.
Como consejo, deje los huecos ligeramente más amplios de lo que imagina: con la ropa negra debajo el acabado seguirá siendo limpio y el niño irá más cómodo.
Para que el disfraz se perciba como un cubo real, conviene crear primero una base negra:
- Corte piezas de espuma negra del tamaño de cada cara del cubo.
- Péguelas sobre el cartón, alisando bien para evitar bolsas o arrugas.
- Corte tiras finas de espuma negra (aprox. 2–3 cm) y colóquelas para formar el marco del tablero (la cuadrícula).
Este detalle es el que permite que, incluso visto de lejos, se identifique inmediatamente como un Cubo de Rubik.
Un Cubo de Rubik clásico se organiza en una cuadrícula 3×3 por cada cara.
Defina el tamaño de cada cuadrado (por ejemplo, 10×10 cm si el cubo es grande), corte los cuadrados en espuma de colores y péguelos sobre la base negra, procurando que la cuadrícula quede visible.
Es importante que, para un efecto más artesanal y realista, altere la combinación de colores en cada cara; no es necesario “resolver” el cubo. Así el resultado se ve más dinámico y reconocible.
Fije dos tiras tipo tirante en el interior del cubo: una en la parte superior frontal y otra en la parte superior trasera. Ajuste la longitud para que el cubo quede centrado y no se balancee al caminar.
Como mejora adicional, puede añadir un pequeño apoyo de espuma en el interior (zona de abdomen o espalda) para que el cubo “asiente” mejor y resulte más estable.
Vista al niño con camiseta negra de manga larga y mallas negras.
Coloque el cubo y verifique que:
- puede levantar los brazos con normalidad,
- puede sentarse ligeramente (al menos “a medias”),
- puede caminar sin tropezar.
- Añada guantes negros para rematar el conjunto.
- Incluya un mini cubo de Rubik de juguete como atrezzo en la mano.
Si desea un disfraz fácil, reconocible y sin necesidad de coser, este Cubo de Rubik es una opción muy recomendable.
Con una caja de cartón, planchas de espuma negra y cuadrados de colores podrá montar un disfraz ligero y cómodo, que llama la atención por su forma y contraste.
Además, podrá adaptarlo al tamaño del niño con una medición rápida y una tarde de montaje.
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